Argentina venció 1-0 a Brasil por la final de Copa América en el Estadio Maracaná, logrando así igualar a Uruguay en dicho torneo (15).

El partido comenzaba de manera intensa en Brasil, marcando como referencia a que buscaron presionar las salidas desde el pitazo inicial, donde a Argentina se lo notó inquieto. Para revertir la situación, a los pocos minutos los dirigidos por Lionel Scaloni empezaban a mostrarse en ofensiva mediante ataque posicional, que por momentos tendían a ser interesantes, pero la jerarquía de Thiago Silva marcaba orden en el fondo. Rodrigo De Paul desde la media cancha, mostró interés de armado y desorientación defensiva brasileña, aunque no lograban ser prósperos los argentinos; poco después a los 21′ la propuesta del mediocampista de Udinese en filtrar el pase a Ángel Di María resultó ser eficaz, tal es así que el oriundo de Rosario Central, de vaselina abre el marcador a favor de Argentina.

El gol argentino generó ansiedad e inquietud en los dirigidos por Adenor Leonardo Bacchi «Tite», se encontraban mal en lo futbolístico, remarcando que no lograban proponer situaciones claras de gol mediante su fútbol rápido, ante esto Argentina marcó de manera individual. Brasil en el primer tiempo no gozó de Neymar en ofensiva, haciendo hincapié al sólido partido que le manejó Nicolás Otamendi.

La segunda parte daba inicio de manera intensa en los brasileños, marcando el foco ofensivo en Richarlison, que ante esto los albicelestes se plantaron con defensas mixtas resultando ser firmes y seguras. El fútbol rápido era el foco de Brasil, pero no lograba ser eficaz a la hora de definir ante la solidez debajo de los tres palos por parte de Emiliano Martínez. Sobre el ecuador del segundo tiempo, el cotejo se centraba en la mitad de la cancha, que ahí estuvo el factor del triunfo argentino, Rodrigo De Paul. Aproximándose a los 70′, la dinámica ofensiva brasileña tendía a mejorar, pero resultaron ser ilusiones ópticas, ya que Emiliano Martínez fue el responsable de mantener en cero el arco de Argentina. A los 88′ la selección brasileña se plantaba con todos sus jugadores al ataque, que generó enseguida un contragolpe por parte de Lionel Messi interesante, pero el mismo marró una clara oportunidad de gol, que estimuló a los dirigidos por Tite a proponer en ofensiva, pero la defensa rioplatense se mostró sólida sobre el final, logrando así la copa número 15 para la selección albiceleste.

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