La fecha número 13 del Torneo Clausura dejó a Liverpool campeón y en Fútbol Club analizamos tácticamente dicha etapa en profundidad.

Por Mariano Durán

Comenzamos hablando del puntero invicto del certamen, que dio una clase de fútbol en el Gran Parque Central y levantó el título por primera vez en su historia. El negriazul cada día juega mejor, y anuló completamente a Nacional, que se vio superado ampliamente en todas sus líneas durante los 90 minutos de juego.

Pese a tener dos bajas para este encuentro, la oncena titular no falló y centró su juego en Hernán Figueredo, quien fue la figura absoluta del partido. El mediocampista fue un todoterreno en la salida del equipo y también a la hora de atacar. Sin demasiada velocidad, el futbolista de La Cuchilla fue muy inteligente controlando el balón con la pausa necesaria para abrir el esférico a las bandas, lugar donde el tricolor hizo estragos.

Camilo Cándido la rompió en el lateral izquierdo y se proyectó constantemente por dicho carril para tirar el centro y asistir a los delanteros. La diferencia pudo haber sido más de cuatro goles, pero Juan Ignacio Ramírez no estuvo fino a la hora de definir. Jorge Giordano planteó muy mal el encuentro y dejó un mediocampo que está siendo irregular hace mucho tiempo. Emiliano Martínez ha bajado su nivel, y pecando de juventud, perdió la pelota en la salida para que Liverpool anote. Otro jugador que no está rindiendo como debe es Gabriel Neves, quien desde su lesión no ha sido el mismo. Esto hace que la mitad de la cancha quede partida, de modo que ninguno de los delanteros pudo ser asistido correctamente para crear ocasiones.

Otro error del técnico de Nacional fue quemar dos cambios apenas a los 25 minutos de juego. En vez de rearmar la zona defensiva, Giordano optó por pasar a defender con línea de tres y colocó dos centrodelanteros, a quienes nunca les llegó un balón limpio porque el negriazul tapó constantemente la salida de Sergio Rochet. Amontonar atacantes en el área rival no asegura goles si no se genera una buena conexión entre los futbolistas desde la zona defensiva y el mediocampo, y fue lo que sucedió, ya que ni Bergessio ni Vecino recibieron un balón limpio para poder definir.

Pasamos a hablar de Peñarol, que se despidió de la lucha por el Campeonato Uruguayo al caer ante Plaza Colonia. Facundo Torres pasó desapercibido, primero comenzó jugando de enlace y luego pasó a ser extremo izquierdo, pero en ningún momento pudo conectarse en el juego. Esto lo sintió el mirasol, que depende mucho de su joya, y por más que el primer tiempo no fue malo, Mauricio Larriera cometió un grave error en sacar en el entretiempo a David Terans, responsable de la apertura del marcador para el local con un excelente tiro libre ejecutado.

Larriera justificó que Terans fue sustituido por la falta de altura, y que por esto le dio ingreso a Ariel Nahuelpan. Pero no solo el aurinegro sufrió por arriba, sino que defensivamente tuvo un pésimo encuentro, con un bajo rendimiento de Fabricio Formiliano. Tampoco funcionó el tándem entre Juan Acosta y Giovanni González, que venía siendo un factor clave en la remontada de los presididos por Ignacio Ruglio. El más claro en dicha zona fue Joaquín Piqueréz.

Eduardo Espinel, que perdió solo un partido de los últimos ocho disputados, planteó de manera brillante este juego a nivel táctico. Puso a dos jugadores rápidos como lo son Douglas y Dibble a la espalda de los mediocampistas de Peñarol para salir rápido de contragolpe. Vale destacar también a Facundo Píriz, quien fue un titán en la mitad de la cancha y además se despachó con un gol. Con un solo referente de área como lo fue Juan Cruz Mascia, el coloniense pudo complicar de gran forma a su rival por la vía aérea, motivo por el cual Larriera termina colocando a Nahuelpan.

Pasamos por último a hablar de la zona baja, donde Danubio sigue luchando, y por más que haya pocas chances de que se salve, la victoria frente a Nacional fue un aliciente para los dirigidos por Leonardo Ramos. Con los juveniles de la casa, el franjeado sacó adelante un juego crucial ante un rival directo como Boston River. Nicolás Siri fue la gran figura de la etapa, marcando tres tantos con distintos recursos.

Siri, un diamante en bruto a futuro, se animó a hacer lo que pocos hacen: Pegarle desde afuera del área. De ese modo, el danubiano marcó tres de los cinco goles que anotó para golear al fusionado, abriendo la cancha por los extremos e intentando siempre enganchar hacia la medialuna para sacar el remate con la pierna hábil de los atacantes.

Quedan dos fechas para acabar el Torneo Clausura y todo puede pasar, pero si Nacional y Peñarol siguen cometiendo estos errores, uno se puede quedar sin el Campeonato Uruguayo y el otro sin Copa Libertadores. Ambos juegan en los papeles con dos rivales accesibles, pero por su reciente rendimiento, los partidos deben jugarse antes de emitir un juicio, ya que si no corrigen sus errores, pueden dejar puntos vitales para sus intereses.

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