El Gran Parque Central, fué testigo de la victoria impostergable de Nacional frente a Wanderers, que entrega calma a filas tricolores y fundamentalmente a su entrenador.

No era un partido más, tenía condimentos que lo hacian un partido especial, primero; porque la semana había sido intensa en el albo, los rumores de cortocircuitos entre Bergessio y los más jovenes o incluso Rafa García, segundo; el equipo no había ganado en el Clausura, y su última victoria en los 90 reglamentarios databan de el Intermedio frente a Boston River, tercero; su entrenador estaba cada vez más cuestionado por los rendimientos, y por los planteos, mucho más después del penoso partido que realizó frente a Cerro Largo en Melo, y por si le faltaba algo más a este partido eran los resultados de la tarde, Rentistas dejó puntos ante Deportivo Maldonado, Cerro Largo no pudo con el sorprendente Sastre.

Con toda esta realidad, tricolores y bohemios se enfrentaban en La Blanqueada, reeditando la final del Intermedio.

Giordano volvió apostar a su sistema madre, Rochet, Méndez a la derecha, Oliveros a la izquierda, Corujo y Orihuela como centrales, Martínez como medio centro, con Neves y Carballo a sus costados, para que atacaran Pablo García, Gonzalo Bergessio y Brian Ocampo.

Carreño por su parte, formó con su clásico 3-4-1-2, De Arruabarrena fue el portero, los tres defensores fueron Lima, Alcoba y Bueno, en la mitad del campo estuvieron por derecha Pais, por izquierda Morales, repartieron como centrales Martínez y Araújo, Quagliata fue el enlace de Rivero y Perez que fueron los de ofensiva.

Los primeros 10 fueron del bohemio, impuso su juego, con mucha movilidad, fútbol por banda, con transiciones rápidas, Morales y Pais fueron muy bien al ataque generando siempre opción de salida, el gol de Maxi Pérez, llega de una jugada colectiva con mucha movilidad que deja mal parado a Nacional, y a los 8´minutos terminaba anotando la apertura. Hasta ahí el tricolor no había podido dar pie con bola en la cancha, cuando tomaba la pelota la perdía rápidamente, no lograba largar la presión que pretendía su entrenador y los extremos no prevalecían en el uno por uno.

Necesitó estar en desventaja para despertar, desde allí empezó a inclinar la cancha, incluso inmediatamente tuvo una clarísima Ocampo para poder empatar, luego un cabezazo de Bergessio, un remate a boca de jarro de Carballo, en todas estas chances hubo un común denominador, fue De Arruabarrena, que con tapadas providenciales impidió la apertura de su arco.

Después del gol, Giordano, fué Giordano, rearmó el medio campo, puso a Neves y Martínez como centrales y a Carballo por delante de ellos para gestar la presión alta e intensa, adelantó a los laterales y ese movimiento táctico fue el que posicionó a los tricolores más en campo de Wanderers, y que recuperó muchas pelotas en salidas del conjunto de Carreño a raíz de esa presión.

Ese primer tiempo, terminó con el conjunto del Prado un poquito mejor que el bolso, Rivero tuvo una chance que tapó Rochet, al igual que el remate de Quagliata abajo cruzado.

La segunda parte tuvo, cambios y goles del vestuario, el estratega tricolor puso a Laborda por Oliveros, que está desconociedo, anteriormente cuando llegó a Nacional tenía problemas yendo al ataque, pero se caracterizaba por una buena cobertura de su zona, pues bien, ahora sigue yendo muy mal arriba, pero ni siquiera logra defender su sector, pierde casi todos los mano a mano, y es hoy en día el lugar del campo más debil del tricolor. Ese cambio de Laborda posicionó a Armando Méndez a la izquierda, quedando Mathías en el lateral derecho. A esa variante, le sumamos que a los 3´minutos Carballo recibió una pelota fuera del área, acomodó y ante la inacción de la defensa bohemia remató, el balón se desvió en un jugador y descolocó al golero de Wanderers para poner el 2-1 arriba, dando vuelta el encuentro.

Después de esto, el partido entró en una meseta, los dirigidos por Daniel Carreño llegaban hasta tres cuartas canchas pero no podían dar el último pase fino para concretar, Nacional trató de controlar el juego con balón pero volvió a tener problemas por los extremos, que poco incidieron, algo mejor Ocampo, muy poco de García. Por si esto fuera poco la tarde ventosa de La Blanqueada se ponía complicada, siendo expulsado Orihuela, quedando casi media hora con un jugador menos para cuidar la ventaja.

En ese entendido, fue lo único que hizo, desde el minuto 18´en adelante, Giordano realizó variantes solamente para cuidar la victoria, uno podría caer en el facilismo de pegarle al entrenador, pero, la pregunta que se desprende es: ¿había otro camino posible?, y la respuesta parece que no, Nacional necesitaba ganar, tenía el clásico en el horizonte, no había ganado en el torneo, y el equipo había logrado dar vuelta el marcador. Entonces el equipo se aferró a la ventaja y la cuidó con uñas y dientes, ordenado, compacto, buscando salir rápidamente con pelotazos largos a Trezza, que ingresó en la segunda mitad.

Wanderers por su parte realizó variantes, se posicionó en campo rival, un poco por la coyuntura del partido, otro poco porque el tricolor le cedió pelota y terreno, pero fue inoperante e irresoluto.

En definitiva Nacional ganó, volvió al triunfo, claro esta no como le gusta a su hinchada, pero tiene condimentos que serán de destacar, dar vuelta el encuentro después de estar en desventaja, fortalece en lo anímico previo al partido clásico, el entrenador tendrá una semana tranquila para pensar en dicho partido, pero se vieron cosas de lo que pregona, en cuenta gotas, pero estuvieron, fundamentalmente se observó a un conjunto un poco más compacto, y más agresivo en la presión. Sino fuera por el contexto, podríamos hablar de un planteo, después del 2-1, muy avaro, con el panorama previo del encuentro, hablamos de una victoria oportunísima e impostergable, aprovechó las ventajas que dieron sus competidores en la Anual, se despega y piensa en el Súper Clásico.

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