Un partido brillante tuvimos la posibilidad de disfrutar, propio de aquellos clásicos encuentros entre violetas y carboneros, con mucha intensidad, impropio de la inactividad que tenían.

En ese juego, de toma y daca, terminó ganado el temple, y la experiencia de un entrenador, contra el poco bagaje del otro, ya que en estos tiempos donde se critica mucho a los entrenadores, tiempos donde el fusible siempre termina siendo el estratega, es justo decir que ayer Gregorio Pérez volvió a ser «Don Gregorio», y/o casualidad en su templo, el reducto de Peñarol.

Peñarol ante las bajas de jugadores importantes por los casos de Covid-19 y alguna expulsión, formó con Cardozo en el arco, la línea de fondo Gio Gonzalez, Formiliano, Kagelmacher, y el debutante juvenil Valentín Rodriguez, Trindade y Gargano se divividieron la mitad del campo, Urreta , Terans y Torres adelante de estos, para que fuera la referencia de área Álvarez Martínez. 4-2-3-1, fue el esquema que eligió Mauricio Larriera para jugar su segundo encuentro al frente del equipo carbonero.

Por su parte, Defensor Sporting, puso a Castro bajo los tres palos, Rocha, Mallo, Rodriguez y Rojo fueron los defensores, Cardaccio fue el tapón del equipo ante la ausencia del «Tata» Gonzalez, Alan Rodriguez y Vicente Poggi los laderos del «Bochita, con Laquintana y Viudez como extremos, y de referencia de área Navarro.

El primer tiempo tuvo un idea y vuelta casi constante, los primeros 15 minutos le costaron al conjunto violeta posicionarse en el campo, Peñarol fue el protagonista, propuso siempre el fútbol dinámico, de transiciones rápidas, con buen manejo de balón, triangulaciones, luciéndose en este aspecto Torres, que estuvo imparable y enloqueció a Rocha, Urretavizcaya que con sus diagonales asedió al equipo rival, y Terans que siempre fue opción de gol, e hizo jugar en muchas oportunidades al equipo. Quizás el debe estuvo en el poco peso dentro del área, ya que el juvenil Álvarez Martínez no pudo incidir demasiado, fue bastante neutralizado por Mallo que hizo muy buen partido.

El violeta tuvo en el primer tiempo muchisimas condicionantes, Gregorio debió echar mano al banco por la lesión de Viudez y quizas el ingreso de Kevin Mendez le dió más frescura y movilidad a la ofensiva del equipo de Punta de las Carretas, animándose un poco más.

En esa primera mitad, Peñarol pecó en no concretar las oportunidades que tuvo, que fueron muchas, desde el primer remate del centro delantero juvenil que tapó Castro, hasta una pelota qué pasó por toda la línea y caprichosa no quiso entrar.

En la segunda mitad, la cosa fue diferente, y la experiencia, sumado a la lectura del partido que tuvo Gregorio Pérez cimentaron la victoria de Defensor Sporting.

El entrenador violeta puso a Zucullini en la mitad de la cancha para acompañar a Cardaccio, intentando ser más agresivo frente a la salida interna de Peñarol, cortar así que el carbonero saliera más prolijo, siendo el argentino referencia de presión constante ante Trindande y Gargano, logrando recuperación con presión alta. Además le dió más vitalidad a la ofensiva, dándole ingreso a al otro argentino Chávez, que fue un azote permanente a la defensa de Peñarol, por su velocidad, experiencia, y vivacidad.

Si a esas variantes que realizó Defensor Sporting, le sumamos que Larriera tomó malas decisiones, mandó a la cancha a dos juveniles como primeras opciones de cambio, incluso una debutante, y que pasó a Torres a la derecha, cuando había sido imparable por izquierda, incluso donde había convertido el gol de la apertura. Hicieron esos cambios que el carbonero fuera un equipo muy liviano de mitad de cancha hacia arriba, para culminar el encuentro.

Defensor no se amilanó a pesar de ir abajo en el marcador, a pocos minutos de que comenzara la segunda parte, Gregorio no se desesperó y siguió pregonando la idea que había pensado en el entretiempo.

Laquintana fue imparable, tuvo la chance de poner el primero y Cardozo se lo impidió, desbordó al juvenil Rodriguez para que le hicieran el penal e incidió permanentemente en la ofensiva por el extremo derecho.

Defensor logró justificar la victoria por la sapiencia de un gran entrenador, y la aplicación de sus jugadores, que entendieron perfectamente lo que pretendía «Don Gregorio». Es más, tuvo oportunidades clarísimas para aumentar el tanteador, y las malas definiciones o las tapadas de Cardozo se lo impidieron.

En contra partida, Peñarol no tuvo chances en la segunda mitad, fue maniatado por el rival, sin discernimiento ofensivo, terminando el encuentro con mucha juventud.

Es justificado la victoria del violeta, de su entrenador por sobre todas las cosas, que desde que lo tomó a solidimentado una defensa que era muy vulnerable, y su equipo tenía el pecado de no saber cerrar los encuentros, había perdido 4 puntos casi ganados en los últimos 6, y ayer esa experiencia también fue absorbida por el propio entrenador, que en un momento determinado le dió ingreso a Lamas para aportar experiencia y solidez defensiva al cierre del partido.

Peñarol no comienza bien el Clausura, no ha ganado, no aprovecha los puntos que dejó por el camino el tricolor, y comienza tempranamente a hipotecar sus chances en el torneo de cierre.

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