En un contexto donde el Ramírez, no se corre en su fecha, donde la normalidad brilla por su ausencia, donde en enero estamos jugando, cuando en otros tiempos estábamos comenzando, y donde el clausura termina siendo el apertura de un año, lo que no cambia ha sido a ventaja que concesiones que se dan los grandes entre sí. 

Peñarol visitó el reducto de Cerro, y no pudo vencer al cuasi descendido villero, mientras que Nacional, con su envión anímico, no pudo ganarle al diezmadisimo Rentista.

PEÑAROL, cambió de técnico, no cambió los problemas:

El carbonero visitó el Monumental Luis Troccoli para enfrentar al complicado Cerro, que si no está descendido es porque la matemática todavía le da una chance, pero que en la realidad todo indica que es candidato ineludible a perder la categoría. 

Era un encuentro que tenía algunas coyunturas importantes, ambos entrenadores eran debutantes, por un lado Mauricio Larriera comenzaba la nueva era en el carbonero, que además contaba con el debut oficial de toda el área deportiva encabezada por Pablo Bengoechea. 

Mientras que enfrente, el albiceleste, que fue dirigido por el ayudante de campo Sebastián Paz, quien acompañará al argentino Carlen. 

Está claro que las diferencias en los papeles era abismal, por lo que indica la tabla, y a su vez las individualidades de uno y otro. 

Larriera, llegaba con algunas bajas por positivos de Covid, pero no por ello pudo plasmar un equipo técnicamente muy competitivo en cancha. El esquema no varió a lo que venía siendo los juegos con Saralegui, apostó por cuatro hombres en el fondo, Formiliano y Kagelmacher como centrales, Herrera a la derecha en lugar de Acosta, y el dúctil de Trindade a marcar la punta izquierda. 

En la mitad del campo, dejó dos volantes internos que fueron Gargano y Álvarez Wallace, delante de ellos estuvo el Cebolla Rodríguez, con Urretaviscaya y Torres como extremos, siendo referencia de área el argentino Nahuelpan.

El villero, por su parte tuvo como medios poblar la mitad de la cancha, y hacerla muy combativa, entendió que desde ahí podía construir un partido competitivo, a pesar del muy poco tiempo de trabajo del nuevo cuerpo técnico. 

Por eso, paró a cuatro defensores Izquierdo, Lacoste, González y Filgueiras, cinco volantes en la mitad del campo con García y Klein como centrales Furtado y Tancredi como carrileros, y López suelto en esa línea media, dejando como navegante solitario al bueno de Maicol Cabrera. 

Y el partido fue parejo, Peñarol trató de imponer su juego, pero enfrente encontró siempre bien parado a Cerro, y cuando llamaron actuar a Formento, lo hizo de muy buena manera. 

Dicen que lo más importante cuando tomas un equipo, y el tiempo de trabajo es escaso, lo mejor es inculcar muchísimo el orden táctico y en ese mano a mano la pulseada la ganó el estratega albiceleste. 

Si bien Peñarol tuvo algo más de oportunidades en la primera mitad, y se encontró con un gol del rayo Urreta, no supo seguir construyendo ese juego intenso, por banda, de lateralización que intenta impulsar su flamante entrenador, sino que por el contrario, el equipo se fue apagando y terminando sin mucha variante ofensiva, lejos de su nivel el centro delantero argentino que sigue estando fuera de su forma.

El segundo tiempo, Cerro se animó a atacar y desnudó falencias que ya tenía el carbonero en los anteriores entrenadores, cayó mucho más a las espaldas López, le enviaron pelotas más limpias a Cabrera y Dawson tuvo que ser llamado actuar, logró el empate por un gol del ex nacional, luego de que el árbitro pitara la pena máxima en buena visión, y la expulsión del golero carbonero. 

Si bien movieron los bancos, Peñarol no pudo gravitar sobre el arco de Formento en esta segunda etapa, mucho menos con un hombre menos, y Cerro pudo haber anotado de no ser por mala toma de decisiones. 

Lejos de su nivel Torres, Gargano no tuvo compañía en la mitad del campo, el Cebolla no impuso su juego, Urreta comenzó para ser el rayo y terminó como una tormenta de verano diluyéndose en la continuidad del juego, teniendo que ser sustituido. 

Cerro logró un empate, que por el contexto está bien, un tiempo para cada lado, y sumó para tratar de soñar con la permanencia. 

Peñarol, dejó un punto y deberá intensificar los trabajos si el floridense quiere mejorar e imponer su estilo, que tuvo una aproximación de 15 minutos en la primera mitad, pero que luego volvió a ser el carbonero de los torneos pasados.

NACIONAL: No pudo con el bicho, que no lo deja picar.

El tricolor se había sacado la espina de ganar una final ante un equipo menor, ya que en la continuidad de la temporada 2020, ya llevaba dos finales con derrota, frente a Liverpool y Rentistas. 

Los albos enfrentaban a su escolta en la tabla anual, y sabía que los que venían más atrás habían perdido puntos, principalmente Peñarol que no había podido meterle presión al empatar el día anterior. 

Giordano apostó a repetir la oncena, estilo que el entrenador tiene, de dar continuidad, siendo la única variante por obligación tras la lesión de Lores ocupó su lugar Ocampo.

Después repitió el 4-4-2, que por momentos es más un 4-1-3-2, producto de la versatilidad de los jugadores. 

La retaguardia fue la misma que venía de conquistar el final del Intermedio, Méndez, Corujo, Orihuela, y Oliveros, delante de estos estuvieron Martínez y Carballo, Ocampo y Trezza fueron los extremos, dejando a Villar y Berggesio en la ofensiva como centro de área. 

Por su parte Rentistas apostó a un equipo más compacto y pragmático de lo que nos tiene acostumbrado su entrenador, para eso posicionó a 4 en defensa, Rodales, Malrechauffe, Amondarain y Abero, Cristobal ocupó el lugar de volante centro, como tapón, adelante del ex defensor estuvieron Colazo, y Vega como extremos, Pérez y Lemos como internos, dejando en ofensiva a Renato Cesar. 

En la primera mitad se observó a un Nacional muy compacto, un equipo corto en 20, 30 metros, que aprovechó los espacios, tuvo mucha movilidad, y logró irse al descanso con victoria, después de una contra que agarró mal parado a los bichos colorados y Méndez definió como un nueve para poner la mínima diferencia. De todos modos, tuvo oportunidad para marcar algún gol más, pero la definición o el propio Irrazábal impidió el tanto de los tricolores. 

La segunda mitad fue todo lo contrario, Rentistas ajustó marcas, Nacional impuso cambios debido a los malos rendimientos de Villar y Trezza que le dejaron lugar a García y Trasante, pero el equipo de Cappuccio se vino con un gol del vestuario y eso cambió todo lo pensado.

Le cedió de cierta manera la pelota a Nacional, que no supo qué hacer con ella, los extremos no le funcionaron, Ocampo volvió a ser el Ocampo que todos conocemos, que le cuesta un Perú discernir entre pasar o profundizar, entre encarar o centrar, y mucho más en terminar las jugadas, Pablo García no entró bien, y terminó siendo un jugador nominal, no pudo meterse nunca en juego, Martínez y Carballo terminaron extenuados, y Berggessio volvió a no tener jugadas claras de gol, incluso en una pudo terminar la jugada de otra manera, pero solo se quedó en el intento. 

Por su parte los del cerrito de la victoria, fueron un equipo con transiciones rápidas, Vega trascendió más en ofensiva, fue muy importante lo del argentino Colazo, y las variantes del entrenador dieron su frutos, a tal punto que Rochet tuvo intervenciones de valor, y de no ser por ello, o malas decisiones, quizás el cantar sería otro. 

Un empate muy justo, un tiempo para cada lado, y muy marcado, Nacional no aprovechó la oportunidad de estirar ventaja, de irse expreso y liquidar la Anual, mientras que Rentistas vive y lucha, con muchas bajas, de esas que le permitieron conquistar su título del Apertura, pero su entrenador de las ingenia para complicar a propios y extraños y así seguir en la conversa. 

Peñarol le dió la chance a Nacional de irse y liquidar la anual, Nacional no lo aprovechó, el City Torque no sumó de a 3 en el Paladino, y Rentistas no le descontó a su rival directo, mientras que el bolso dejó todo igual teniendo la oportunidad de estirar diferencias. 

Todo queda igual, nada cambia, salvo el brillante Danielo con su Cerro Largo que siempre está ahí, sin venta de humo, sin quejarse, siempre ahí. 

Por Iván Antúnez

Vergarense, periodista y futbolero enfermizo. Actualmente integrante del equipo de @futbolclubuy e @infoTNU. Antes en @RadioUruguayuy

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