Año nuevo, campeonato viejo, aquel lejano intermedio que comenzó en octubre del pasado año, tuvo que esperar hasta enero del ´21 para conocer el campeón.

Se enfrentaban dos modelos de entrenadores, por un lado la experiencia y bagaje de Carreño contra la sapiencia y gran conocimiento pero sin despegue de Giordano.

Más allá del recorrido de uno, frente al de otro, los planteles han cambiado con respecto a los que disputaron el intermedio, bajas por doquier, con una similitud, la juventud de ambos.

El encuentro se planteaba como de alto riesgo para los de Giordano, habida cuenta de toda la historia negativa que traeía el equipo en finales contra rivales en desarrollo, e incluso la poca empatía y paladar de los hinchas tricolores por el floridense.

La estrategia estuvo centrada en ganar la mitad de la cancha, para eso formó a Carballo y Martinez como centrales, con dos extremos que fueron Trezza y Lores, apostando al juego vertical, y Bergessio siempre como referencia de área siendo acompañado por segunda punta que fue el ex-Cerro, Villar. La defensa tuvo la base del año pasado, con la sopresa de que Corujo le ganó la pulseada a Laborda en el once inicial.

Seguramente la estrategia del floridense estuvo analizada en la oposición del rival, ya que fiel a su estilo Carreño posicionó a tres centrales en retaguardia, Torres, Alcoba, Lima, pero pobló la mitad del terreno, con Martínez y Araujo como centros, Couto y Pais como extremos siendo Quagliata el nexo del argentino Rivero y Mauro Mendez.

El primer tiempo no tuvo muchas lucidez desde lo estratégico, lo que demostró el estudio de ambos entrenadores.

La segunda mitad si fue muy diferentes, Wanderers tuvo la posesión de la pelota los primeros 10, juego muy horizontal, con muy poca profundidad, hasta que el bolso logró acomodarse e hizo a De Arruabarrena figura.

Ese cambio del partido estuvo asociado a las variantes de Giordano, Ocampo y Trasante por Trezza y Lores, ahí se realizó un cambio de esquema, y el floridense fue fiel a su estrategia madre, el 4-3-3, compuso la mitad de la cancha con Martinez al centro y Carballo – Trasante a los costados, dejando a Ocampo y Villar como punteros siendo Berggesio el centro. Ese cambio posicionó a Nacional más ofensivamente, logró controlar al rival y le generó mucho peligro, y si no fuera por el guardamenta bohemio la historia hubiese siendo más corta.

Carreño intenó cambiar, no tanto desde lo estrategico sino desde lo posicional pero los cambios no cambiaron y terminó apostando por los penales.

Allí la historia fue contundente, el peso del primer penal, la gran noche del debutante goalquiper tricolor, Guillermo Centurión, y la clase del Martínez para definir tandas decisivas, hicieron el diferencial.

La victoria, el titulo, dan tranquilidad, apaciguan las aguas, y un espaldarazo al maestro Giordano, que con sus alumnos, plegados de juveniles logró obtener su título, el primero como entrenador, y revertir la historia adversa contra equipos en desarrollo.

Cuando apostó por su esquema, obtuvo los frutos, principio tienen las cosas, y eso podría dejarle una enseñanza al entrenador.

D.A.F.L.

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