Un partido que coyunturalmente se podría decir era para cumplir, ya que no había sustancialmente algo en juego, pero que el contexto lo hacía un partido trascendental.

Primero porque era la despedida de Mario Saralegui del conjunto carbonero, Segundo porque venía de ganar el clásico, el histórico en el CDS., Tercero ya que iba a enfrentar al Danubio de Leo Ramos, que se ha caracterizado por ganarle a los grandes como entrenador, y Cuarto podriamos incluir el mal momento de los franjeados, que por estas horas ven mas cerca el descenso que la salvación, necesitado de puntos urgentes.

Bajo ese introito, se enfrentaban carboneros y danubianos. Peñarol que salía a repetir desde el esquema el partido que había disputado 6 días antes, con los cambios obligados por expulsión, ingresando Abascal, Gonzalez, y Bravo, pero con la idea de proponer un partido intenso por banda, jugando el pase filtrado hacia Britos o apostando a la movilidad de Terans.

Por su parte Danubio, mostró un equipo muy similar al que había derrotado a Nacional en el GPC., con 4 defensores, un volante «Tapón» que fué Nicolás Prieto, 4 por delante y un centro con mucha movilidad como lo es Paiva.

Seguramente Ramos pensó en lo importante que era ganar la mitad de la cancha, a sabiendas que es el punto fuerte de Peñarol, tratar de controlar la intensidad de Torres, el juego del «Cebolla» Rodríguez y los pases filtrados, pero nada de esto ocurrió. Danubio se vió superado por un Peñarol explosivo, determinante con la pelota en los pies del pibe Torres, que cada día juega más, las apariciones del chileno Bravo, el siempre exigidor de Britos, y párrafo aparte para Terans, la contratación que más redito le dió indiscutidamente a los carboneros en este 2020.

Si bien tuvo alguna chance el conjunto de la curva, el que manejó los tiempos y el partido fue Peñarol, que a ese manejo le sumó el gol, jugada capital de todo encuentro. Danubio sufrió mucho la insistencia sobre los centrales, Carrera y Victorino, que no pudieron controlar a Britos y Terans, y a las espaldas de Ancheta. Peñarol fue contundente, tuvo las chances y las fue a buscar Ichazo al fondo del arco. Quizás la ventaja de 0-3, era exagerada, pero no injustificada debido a la superioridad en el juego del carbonero sobre los danubianos.

El segundo tiempo estuvo marcado por dos expulsiones desde el vestuario, producto de la escaramuza que se dió cuando se fueron al descanso, y ambos se quedaron con 10, Carreras y Terans afuera.

Leo Ramos diagramó y trató de arriesgar más en ofensiva, jugó permanentemente mano a mano en el fondo, con línea de 3, pero no pudo gravitar en ningun momento Labandeira, ni Mederos, no supieron mandarle pelotas limpias a Paivas, si bien hizo el descuento, y tuvo alguna chance más para ponerse en partido, nunca lo estuvo, porque demostró porque está en la posición en la que está, esa inestabilidad futbolística se vió plasmada en la cancha.

Los cambios no le resultaron, y por si fuera poco se quedó con 9 a pocos minutos de haber realizado el descuento, pecó muchisimo en su ineficacia para discernir en los tramos finales y encontró a Dawson cuando pareció que lo doblegaba.

Triunfo importante para Peñarol, que despide el 2020, y a su entrenador de gran forma, con una semana cuasi perfecta, ganando el clásico, goleando 4-1 a Danubio en jardines, y poniéndose en carrera en la anual, quedando a 7 del tricolor.

La franja en la vereda de enfrente, vive uno de los peores momentos de su historia, termina este año con una derrota, que lo aleja cada vez más de sus oponentes para salvarse del descenso, pero no solo por la ineficacia, sino que por su juego, cometiendo demasiados errores para un equipo que quiere lograr salvarse. Deberá hacer un Clausura perfecto si quiere quedarse en primera.

Párrafo aparte para Saralegui, se va un pintoresco entrenador, que deberá hacer una balance de su pasaje, tuvo de las buenas y de las otras, por momentos fue más hincha que entrenador, y le terminó jugando en contra, a pesar de ello, vino en un momento complicado, le puso el pecho a las balas y termina un proceso con sonrisa, por eso Mariolo puede estar feliz!!!.-

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