La categórica goleada sufrida como local por Nacional ante River Plate pone un final fuerte a una campaña de «más a menos», donde la incidencia de perder dos finales con equipos menores en un año por el torneo local terminó marcando el futuro internacional.

Si nos remitimos a los números fríos, el balance tricolor es positivo pues finaliza entre los ocho mejores del continente. Recaudará U$S 2.550.000 (sin descontar premios del plantel), como resultado de cinco victorias, dos empates y tres derrotas en el torneo, con una fase de grupos que fue casi inmejorable logrando el primer puesto con 15 de 18 puntos.

Pero ésto seria ver el vaso medio lleno. En el análisis cuantitativo de esa campaña se demuestra que desde la destitución de Gustavo Munua y su cuerpo técnico el equipo dejó de tener un nivel realmente competitivo en lo continental y casi no logró generar chances de gol en 5 partidos disputados bajo la conducción de Jorge Giordano.

En su mandato solo derrotó a un ya eliminado Alianza Lima para poner el broche a la primera fase con la punta del grupo, pero luego ante dos rivales de fuste no logró incomodarlos.

Las valoraciones de merecimiento son subjetivas, pero quizás las estadísticas de octavos sirvan para demostrar ésta dificultad, porque en la llave contra Independiente del Valle, pese a la épica clasificación, el conjunto ecuatoriano pateó entre ambos partidos 42 veces en total -si eso leyó- 13 de esas al arco, y el tricolor solo 8 y 4 con dirección a la meta.

Y es que aunque está muy lejos de las épocas donde era «Nacional de América»-como lo bautizó Carlos Muñoz-, el bolso tiene un prestigio de tres veces campeón continental que defender cada vez que sale a la cancha y el 6-2 ante el millonario fue la peor derrota de su historia como local en Libertadores, donde es el conjunto con más partidos disputados (384), más participaciones (48 ediciones) y el segundo que más puntos consiguió (517).

En definitiva, para Nacional, que no se armó para ganar la copa sino en búsqueda del bicampeonato local, de bajar el déficit heredado y mostrar juveniles, terminar quedando eliminado contra el mejor equipo de los últimos 5 años en el continente era lógico. Lo que empaña el balance son las formas.

Y cuando hablo de las formas incluyo todo, desde la cuestionada llegada de Giordano como DT (a su vez secretario deportivo) desarmando además la estructura; siguiendo por una formación no habitual en el duelo más difícil del año y finalizando por un manejo donde, al ver la llave imposible, se decidió sacar a los referentes y arriesgar a lo que sucedió. Un final que no está a la altura, ni de la historia de Nacional ni de la copa que hizo.

Por Iván Antúnez

Vergarense, periodista y futbolero enfermizo. Actualmente integrante del equipo de @futbolclubuy e @infoTNU. Antes en @RadioUruguayuy

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