Se paralizó de rodar la pelota. Hoy se nos fue un grande, un icono del deporte mundial, el cambiante, el bocón para muchos, pero para otros el gran amigo, y para su familia el “pelusa”. Diego Armando Maradona, un nombre que va más allá del fútbol.

En el año 1994, en una tarde lo vi ponerse por última vez la camiseta de la selección, de su Argentina querida. Lo vi enfrentarse contra una Nigeria desconocida, y aún en mis retinas quedan cada pincelada que el maestro dio sobre el césped verde del estadio Foxboro de Boston Massachussets.

Diego era un diferente, un tipo que si te hablaba a los 18, a los 25, a los 40 o en los últimos tiempos siempre hacía noticias. Varias veces se escapó de la muerte como si estuviera gambeteando jugadores de Inglaterra en el mundial de México 1986. Pero, hoy se enfrentó a ese jugador vestido de negro que lo miró y le dijo hoy no me pasas y así fue. Como si fuera una película de súper héroes de Hollywood, así se fue Diego.

Se cuenta de que Diego le pidió a su entorno que quiere estar embalsamado, que quiere ser parte de un museo. También se cuenta que quiere ser cremado y que sus cenizas estén en su templo la Bombonera, pero tantas cosas se hablan de este momento.

Diego no sólo te cambiaba un partido, para mi y en mi humilde opinión, el Diego me cambió la forma de que veía un partido. Aprendí a buscar siempre en el fondo del alma tener fuerza porque fue un tipo, que mal o bien, con todas las falencias y errores que tuvo en la vida, yo lo veo y lo veía como un ejemplo de vida.

Yo solo voy acordarme de ese Diego, del pase a Claudio Paul en el gol a los nigerianos, de la gambeta a los ingleses, de las famosas palabras “la pelota no se mancha”. Pero, hoy la pelota llora, la pelota ya no quiere besar redes. Hoy el fútbol tiene una lagrima sobre su mejilla.

Cuando me crucé en un hotel de Puerto Rico durante una gira con Los Pericos, con su hermano Hugo Maradona, me quedé seis horas charlando con Hugo sobre su hermano. En un momento me dijo “viste lo que hace Maradona” y le pregunté a qué te referís y un Músico de Los Pericos dijo “une”. Hugo respondió: “si, es el único ser que une a desconocidos a sentarse y tener una charla y de ahí hacerse amigos”. Y es verdad, Diego tenía eso.

Yo no puedo decir que soy un íntimo de él o de la familia, pero si puedo decir que me sentía unido a esa familia. Desde chico tengo recortes de diarios, revistas, libros, películas, tantas cosas guardadas en un baúl que, para mí, es algo que no tiene palabras de explicar cómo me siento cada vez que abro ese baúl.

Diego Armando Maradona hoy te vas a unir con la Tota y con tu viejo. Pero quédate tranquilo y seguí volando en alto, que acá el mundo te va a recordar tal cual eras dentro de la cancha.

Gracias “Pelusa” por millones de alegrías…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *